domingo, 17 de mayo de 2009

Memorias de la plusvalía

Por: Raúl Bracho
Fecha de publicación: 16/05/09

“El fenómeno que aquí se da es el que se da en toda venta de mercancía: el vendedor se desprende de su valor de uso (aquí, de la fuerza de trabajo) y obtiene su valor (realiza su precio) en dinero; el comprador se desprende de su dinero y obtiene a cambio la mercancía que aquí es la fuerza de trabajo.” (El Capital.-reproducción y circulación del capital social-.Carlos Marx

Cuando la fuerza de trabajo, es decir el sudor, se hace mercancía que es vendida por el propio trabajador y cuyo precio no es puesto por el mismo, sino por el “mercado de trabajo” y está además sujeto a guardar un diferencial enorme entre su pago y el precio de venta de la mercancía o servicio en que su trabajo se traduce, estamos en presencia de la explotación.

El capitalista, persona que para ostentar este título sólo precisa de dinero, ambición e inhumanidad, ejercita el uso o compra de la fuerza del trabajo de otros hombres para producir mercancías, que una vez llevadas a los mercados, le redituarán una multiplicación de su inversión.

Esta diferencia entre el costo de producción de la mercancía y el de la venta final, es llamada plusvalía o plusvalor, que es un término que se nos hace más fácil de entender, es el valor extra o “plus” que vulgarmente conocemos cómo ganancia.

Me tomo el trabajo de volver a contar el viejo cuento de Marx para que quien lea estas memorias de la plusvalía aprenda a usar su capacidad elemental de sacar cuentas.

Toda esta negociación viene en un contexto, en una escenografía muy bien construida en nuestra civilización, el de las clases sociales. Las clases sociales son fundamentalmente la forma más establecidas de dividir a los hombres que integran a la sociedad, vergonzosa forma de clasificarnos, no por los valores morales o espirituales sino por el saldo de efectivo de que disponemos en nuestros bolsillos o en nuestra cuenta bancaria. Rico, medio ricos o medio pobres, es decir clase media y pobres y hasta más pobres. A B C D y E, creo que hasta allí avanza en el alfabeto ésta prehistórica manera de estudiarnos.

Cierto que en nuestras sociedades todo gira alrededor del dinero, todo cuesta, todo tiene precio y en la medida que queramos cosas tendremos que vendernos o cambiar nuestro trabajo por monedas. Pero ya los años pesan encima de nosotros, los que no somos herederos de fortunas, es decir la inmensa mayoría. La clase privilegiada ha comprado las comodidades, los conocimientos, la tecnología; ha parcelado el acceso a la riqueza por medio de la exclusión y de la ignorancia. El conocimiento se vende bien caro, para que no más que los hombres necesarios aprendan las ciencias que ellos precisan para que su maquinaria funcione. Pero mantiene uniforme y permanentemente a una gran mayoría en términos de sumisión, de venta simple de su fuerza física. Si necesita y crea una clase media, a quienes por supuesto debe pagar más caro la venta de su fuerza de trabajo, a ellos, entonces, les crea mercancías y necesidades que basten para obligarlos a devolver al mercado todo el dinero que se les paga he impedirles de manera alguna que se conviertan en competidores, para mantener su estatus de clase media, deberán comprar buenos trajes, autos de medio precio, alquilar viviendas que los representen y llenar sus neveras de todas las basuras que hipnóticamente le sugiere su televisor. Cambia los valores morales del hombre por “sueños” materiales, la insaciable apetencia, las ansias infinitas por consumir, por poseer bienes que los destaquen sobre los demás. Por poseer cosas “exclusivas”, trajes “exclusivos”, asistir a restaurantes o club “exclusivos” jugar golf en campos “exclusivos” logra conducir un coche “exclusivo”, haciéndonos creer que eso es la realización total del ser humano. Es la alienación más bien, la esclavitud disfrazada de riqueza, pues toda ésta manera de aprender a “excluirnos” siendo tan “exclusivos” del resto de la especie es la que nos encadena a la más terrible adicción que existe: “la adicción a la mercancía, a la ganancia, a la venta, a la prostitución de nuestra fuerza de trabajo, nuestra fuerza creadora con la que podríamos transformar el mundo.

Así se pasa la vida, de salario en salario, de quincena en quincena, persiguiendo la vieja zanahoria que siempre cuelgan delante de nuestras narices los choferes del coche al que vamos arrastrando con nuestro sudor.

brachoraul@gmail.com

Reflexiones sobre ideas filosóficas de Marx

Por: Francisco Umpiérrez Sánchez
Fecha de publicación: 16/05/09

“Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo”. Tesis sobre Feuerbach.

¿Cuestiona de algún modo Marx con esta tesis la necesidad de la filosofía? De ningún modo. De esta tesis no se deriva que la filosofía haya que tirarla al basurero del saber por inservible. ¿Niega entonces Marx la necesidad de la interpretación filosófica del mundo? Tampoco. Marx no dice que la tarea de interpretar el mundo no deba hacerse, sino que los filósofos sólo han hecho esa tarea. Ya Feuerbach había planteado que la filosofía debía descender del cielo de la especulación a las simas de la miseria humana. Y Proudhon se había quejado de que la filosofía era muy especulativa y poco práctica. Así que Marx, en consonancia con este nuevo sendero, le propone a los filósofos una tarea práctica: la transformación del mundo. De lo que se concluye que la interpretación del mundo debe estar al servicio de la transformación del mundo.

Los filósofos deben tomar entonces conciencia de la necesidad de transformar el mundo. Pero la conciencia, sobre todo en el ámbito de los fenómenos sociales, no puede separarse del sentir. Así que el filósofo no sólo debe tomar conciencia de la necesidad de transformar el mundo, sino también sentir esa necesidad. Puesto que si no siente esa necesidad, su conciencia será meramente formal y burocrática. Pero todos los filósofos no sienten esa necesidad, sino la contraria: conservar el mundo. Así que los filósofos se alinean en dos grandes partidos: el partido de los que luchan por la transformación del mundo y el partido de los que luchan por conservarlo.

“Así como la filosofía encuentra en el proletariado sus armas materiales, el proletariado encuentra en la filosofía sus armas espirituales”. En torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho.

De acuerdo con lo planteado aquí por Marx, mientras exista proletariado, explotación y marginación, la filosofía será necesaria. Cosa distinta es si existe una filosofía cuya misión sea proveer de armas espirituales a los trabajadores. Mucho me temo que la mayoría de los filósofos no creen que ésa sea su misión ni la misión en general de la filosofía. Todavía no existe una ontología ni una epistemología de la pobreza. Todavía los filósofos no han tomado conciencia de esta necesidad.

“Es cierto que el arma de la crítica no puede sustituir a la crítica de las armas, que el poder material tiene que derrocarse con el poder material, pero también la teoría se convierte en poder material tan pronto como se apodera de las masas”. En torno a la Crítica de la Filosofía del Derecho.

Se reconoce como principio materialista que el poder material sólo puede derrocarse con el poder material, que con ideas no se transforma el mundo. Pero Marx es un pensador muy dialéctico y nunca olvida el otro lado de la contradicción: la necesidad de la teoría. Pero va más lejos en su pensamiento dialéctico y reconoce la transformación de un contrario en otro: la teoría puede convertirse en un poder material. ¿Y cuándo ocurre esta transformación? Cuando la teoría se apodera de las masas.

“La teoría es capaz de apoderarse de las masas cuando argumenta y demuestra ad hominem, y argumenta y demuestra ad hominem cuando se hace radical. Ser radical es atacar el problema por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo”.

¿Quieres que tu filosofía se apodere de las masas? Pues haz que tu filosofía se vuelva radical. ¿Y cómo logras que se haga radical? Cuando tus juicios y conceptos apuntan al hombre mismo, al hombre y al no hombre, a la humanidad y a la deshumanización, a la unión del hombre con la naturaleza y hacia su absoluto divorcio, al hombre satisfecho y al hambriento.

“En su ulterior desarrollo, el materialismo se hace unilateral. Hobbes es el sistematizador del materialismo baconiano. La sensoriedad pierde su perfume, para convertirse en la sensoriedad abstracta del geómetra. El movimiento físico se sacrifica al movimiento mecánico o matemático: la geometría es proclamada como la ciencia fundamental. El materialismo se torna misántropo”. La Sagrada Familia.

Esa suplantación de la sensoriedad concreta y omnilateral, que tal vez el poeta más que nadie sabe expresar, por la sensoriedad abstracta, hoy día es aún más poderosa que en tiempos de Hobbes. Cuando se habla de ciencia se piensa por lo general en la física y la lógica matemática. Parece que ellas nos da la medida de lo que deben ser las ciencias. Y la ontología y epistemología que construyen los filósofos empiristas y neopositivistas la hacen sobre los resultados de esas dos ciencias. De ahí que la sensoriedad filosófica dominante en la actualidad sea la sensoriedad abstracta del físico y del lógico matemático.

La economía, la sociología y la psicología no pueden ser misántropos, porque el ser humano con sus necesidades, sus intereses y su conciencia constituyen su objeto de estudio. Pero lo que no cabe duda es que la física, la lógica matemática y la filosofía edificada sobre ellas son inevitablemente misántropos, puesto que el hombre no constituye el objeto central y predilecto de estudio. Jamás la pobreza, el absoluto divorcio entre el sujeto y el objeto, han constituido para ese filosofía su objeto de estudio central.

“La representación usual de la realidad debe cobrar por entero su expresión filosófica, si bien Hegel se imagina lo contrario, a la inversa, que toda expresión filosófica crea la realidad que a ella le corresponde”. La Ideología Alemana.

Observamos, en primer lugar, cómo a las ideas de Hegel sólo hay que ponerlas boca arriba para obtener un proposición materialista. Hegel afirma que es la expresión filosófica quien crea la realidad que le corresponde. Si la ponemos boca arriba, afirmaremos lo contrario: toda realidad merece o necesita ser expresada filosóficamente. Se ve entonces que la tarea de la filosofía es ingente y omnilateral. Contabilicemos primero las cosas y relaciones que constituyen la realidad. Pensemos después en el número de representaciones usuales que hay sobre esas cosas y relaciones. Y destaquemos por último la tarea de la filosofía: la representación usual de la realidad debe cobrar por entero su expresión filosófica. Subrayamos el sintagma “por entero”. La filosofía sigue conservando entonces ese valor de totalidad y de conjunto en sus conceptos de la que carecen las ciencias particulares. Las ciencias particulares sólo representan la realidad de forma unilateral, la filosofía de forma multilateral. La filosofía tiene que enfrentarse a todas las representaciones que haya de la realidad y elaborarlas en conceptos.

“Si el hombre forma todos sus conocimientos, sus sensaciones, etc., a base del mundo de los sentidos y de la experiencia dentro de este mundo, de lo que se trata es, consiguientemente, de organizar el mundo empírico de tal modo que el hombre experimente y se asimile en él lo verdaderamente humano, que se experimente a sí mismo en cuanto hombre. …Si el hombre es formado por las circunstancias, será necesario formar las circunstancias humanamente”. La Sagrada Familia.

Podríamos llamar a este conjunto de ideas la teoría materialista de las circunstancias. Parece que se da un paso muy materialista e incluso socialista cuando se afirma que el hombre es formado por las circunstancias. De ese modo la responsabilidad e incluso la culpabilidad por el destino desdichado de un hombre se sitúan en la sociedad y no en el individuo. Pero este materialismo es unilateral y no del todo consecuente. Este materialismo será consecuente cuando después de afirmar el antecedente, si el hombre es formado por las circunstancias, afirma el consecuente: entonces será necesario formar humanamente las circunstancias.

En esta sección de la Sagrada Familia, dedicada al materialismo francés, Marx destaca que con Helvétius adquiere el materialismo su carácter propiamente francés. Helvétius concibe inmediatamente el materialismo con referencia a la vida social. Señala Marx también que los franceses dotaron al materialismo inglés de espíritu, de carne y de sangre. Yo diría que lo humanizaron. Había que situar al hombre en el centro de las pesquisas sobre el conocimiento. La teoría del conocimiento, la epistemología y la ontología tienen que hacer del hombre el objeto predilecto de sus indagaciones. Deben abandonar la sensoriedad abstracta proveniente de la física y de la lógica formal. Deben pensar en lo que dice Marx. Si reconocemos que es cierto que el conocimiento proviene de los sentidos y de la experiencia, debemos reconocer la necesidad de formar el mundo de tal manera que el conocimiento y la experiencia que se obtenga de él, permitan al hombre experimentarse a sí mismo en cuanto hombre. Puesto que la pobreza, la infinita pobreza que asola la tierra, es la negación del hombre. Y el hombre no puede reconocerse ni reflejarse en su contrario: el no hombre.

“Esta suma de fuerza de producción capitales y formas de intercambio social con que cada individuo y cada generación se encuentra como algo dado es el fundamento real de lo que los filósofos se representan como la sustancia y la esencia del hombre”. La ideología alemana.

Si por algo se caracterizan los lógicos positivistas es por su concepción simplificada de la realidad, del lenguaje y de los conceptos. Creen que las cosas en el mundo social deben verse tan claras o al modo en que se ve en la física y la lógica formal. Están casi bajo el dominio del método ostensivo del significado. Ahí está la cosa, a la cual señalo y puede percibirse, y aquí tengo el nombre que ponerle. Esta simplicidad y claridad no se ve con conceptos como el de esencia y el de sustancia. Y muchos de esos empiristas y positivistas han catalogado de metafísicos a esos conceptos, puesto que no puede contraponérseles objetos que les corresponda.

Marx, a diferencia de los filósofos neopositivistas, valora y aprecia las conquistas conceptuales de toda la filosofía precedente. Lo que procura es darle un contenido materialista. Y así platea que todas las generaciones se encuentran con un conjunto de premisas materiales, con un conjunto de fuerzas de producción y relaciones de intercambio, que aunque sean modificadas por la nueva generación señala a ésta sus límites y posibilidades. Ninguna generación parte de cero. Todas heredan unas conquistas materiales y espirituales de la generación precedente. Y estas conquistas constituyen en cada caso la sustancia y la esencia del hombre.

“La economía vulgar se cree tanto más simple, más natural y más útil para la comunidad, más alejada de toda sutileza teórica, cuanto más se limita a traducir las ideas usuales a un lenguaje doctrinal. Por tanto, cuanto más enajenadamente se concibe las formaciones de la producción capitalista, más se acerca al elemento de la representación usual, más navega en su elemento natural”. Teorías sobre la Plusvalía.

Que estamos bajo el dominio de formas enajenadas de la economía, esto es, de formas que el hombre no controla sino que, por el contrario, son controladas por ellas, no hay duda. La crisis económica actual así lo atestigua. La economía vulgar da culto a las apariencias y a las representaciones usuales que se hace el capitalista del mundo económico. No quiere ir más allá. Igual que el empirismo filosófico. Y se convierte de este modo en una teoría apologética, cuya misión es amortiguar, esconder o diluir las contradicciones del sistema. Las teorías económicas convencionales deberían ser las teorías más críticas que existen. Puesto que su objeto de estudio contiene la contradicción más horrorosa que existe: la muerte diaria de 40.000 personas de hambre. Pero no lo son o son todo lo contrario: teorías apologéticas del orden capitalista existente. Esto demuestra la urgencia de una ontología y una epistemología de la pobreza y una crítica radical de la economía vulgar, esto es, de la economía convencional.

“La economía política anterior partía de la riqueza supuestamente engendrada para las naciones por el movimiento de la propiedad privada, para llegar a sus consideraciones apologéticas sobre este régimen de propiedad. Proudhon parte del lado inverso, que la economía política encubre sofísticamente, de la pobreza engendrada por el movimiento de la propiedad privada para llegar a sus consideraciones, que niegan este tipo de propiedad”. La Sagrada Familia.

Habíamos dicho que toda realidad merecía ser expresada filosóficamente. Sin duda que esta realidad también lo merece. Hay un punto de partida: la propiedad privada. Pero el movimiento de la propiedad privada ha engendrado dos realidades opuestas: riqueza y pobreza. Se trata sencillamente de que la filosofía dirija su mirada crítica hacia la pobreza, que cuando seleccione sus ejemplos para reflexionar no sean superficiales y triviales, sino profundos e importantes. Los conceptos se elaboran a partir de percepciones y representaciones. Así que la clave está en qué representaciones y percepciones se eligen.

fumsa@msn.com

jueves, 14 de mayo de 2009

Capitalismo Vs Socialismo

Por: Humberto Pontillo
Fecha de publicación: 12/05/09

En oportunidades he quedado perplejo de la incapacidad que tiene la mayoría de la gente perteneciente a cierta clase social de analizar situaciones, acontecimientos o informaciones, a pesar de ser esa clase afortunada que recibió “Educación”, cuestionamientos tales como: Los socialistas no cobran por su trabajo, ¡Los socialistas no comen lomito! o ¿porque tu te compras ese celular? ¿Tu no eres socialista?, son un ejemplo de la profunda ignorancia de esa clase que cree que todo lo sabe, sus argumentos mas que infantiles y vacios rayan en la estupidez, dan risa y desmontan toda posibilidad de entablar una discusión seria y fructífera, pero esto no solo ocurre en las líneas opositoras, dentro del mismo movimiento revolucionario y de gente perteneciente a la misma clase se oyen voces que pregonan que el socialismo es el martirio, entrega , es pobreza, es el rechazo a las cosas buenas, querer ser pobre, y quien sabe cuantas estupideces mas que no tienen ningún sustento en la teoría socialista, y que por el contrario estimula el rechazo a ultranza a la idea ya que son pocas las personas que se preocupan por obtener información verdadera, entonces nos vemos inmersos en un pasticho ideológico donde incluso se pretende mezclar la religión, el socialismo, los tabúes puritanos e incluso ideas evidentemente conservadoras y de derecha en una sola expresión (SOCIALISMO),.

No es verdad que los que se hacen llamar socialistas les debe gustar la mediocridad, la pobreza y querer vivir en condiciones precarias, la riqueza no es mala, por el contrario el socialismo pretende crear mas riqueza solo que mejor distribuida, que no provenga de la explotación del hombre por el hombre y que sea compatible con la preservación del ambiente y la existencia del planeta tierra, por lo tanto un socialista si puede usar buenos zapatos, celular y todo lo que necesite, no tiene que pasar hambre, necesidades ni autoflagelarse para poder decir soy socialista, lo principal es el cambio en las relaciones de producción del sistema hacia algo mas justo.

No es verdad que a los socialistas no nos importa el dinero, nos importa y mucho, tanto que queremos distribuirlo de forma mas justa lo cual conlleva a que nos toque más para vivir mejor.

No es verdad que el capitalismo premia al que mas trabaja, el sistema capitalista es mas justo que el esclavista o el feudal, pero menos que el sistema socialista al que inevitablemente llegaremos, en el capitalismo el beneficio de la riqueza mundial va en primer lugar a las clases privilegiadas, a la burguesía mundial, quienes obtienen grandes ganancias mediante maniobras financieras especulativas, trampas, corrupción, relaciones de explotación, y el solo hecho de poseer grandes capitales y excelentes contactos les permite tener una vida lejos de cualquier cosa que pueda llamarse trabajo y continuar ganando cantidades inimaginables de dinero, mientras que por otro lado esta la clase obrera (LA CLASE PRODUCTIVA), la clase media profesional que ha pesar de trabajar duro a lo largo de toda la vida al final apenas ganan para subsistir unos con un poco mas de comodidades y otros con menos, y por ultimo esta la gran clase excluida a quien solo le caen las migajas que no les alcanza ni siquiera para la subsistencia, y mucho menos la posibilidad de salir del inframundo al que han sido empujados por siglos. Solo una que otra vez uno escucha un caso anecdótico de alguien que logro alcanzar una vida digna proveniente de esa clase excluida, pero lamentablemente este no es un problema individual es un problema estructural y de clases y así debe ser tratado.

No es verdad que en el capitalismo son pobres y miserables los flojos y los que no ¨quisieron¨ estudiar como ignorantemente repetimos en nuestras reuniones sociales shick, la verdad es que los excluidos y que están en pobreza extrema no tuvieron ninguna oportunidad, y los pobres generalmente son la clase mas trabajadora y batalladora a pesar de lo cual el sistema nunca los recompensa con una vida digna, o es que usted no ve al pueblo venezolano en las paradas de metro, autobús, etc, etc. Muy temprano en la mañana mientras cómodamente usted se desplaza en su carro, o es que usted no le parece que trabaja bastante un obrero de la construcción, o un operario de maquinaria que durante 8 horas al día realiza el trabajo mas pesado y peor remunerado en un sistema injustificablemente injusto, recuerde esto la próxima vez que se le ocurra la estúpida idea de auto alabarse diciendo que se quemo las pestañas, se es trasnocho estudiando y ellos no y bla, bla, bla.

No es verdad que el socialismo pretenda convertirnos en robots, ni que la palabra ideología sea mala, lo verdaderamente malo son las ideologías racistas, fascistas y aquellas que buscan la hegemonía de unos seres humanos sobre otros, existe una ideología capitalista y una ideología socialista, Ideología no es mas que un conjunto de ideas, por lo tanto existen ideologías desde que existe el hombre solo que estas deben ir evolucionando con el tiempo, por ejemplo tenemos la idea de que necesitamos a un jefe que organice, mande, se quede con el producto de nuestro trabajo y nos explote para que el sistema funcione, así como en el feudalismo se tenia la idea de que sin el rey no funcionaba el sistema o en el esclavismo los esclavos no serian capaces de hacer nada siendo libres, entonces ideologizar no es mas que cuestionar, debatir y enseñar un conjunto de ideas.

No es verdad que en el socialismo nos van a quitar nuestras pertenencias, ni tampoco nos van a quitar un carro por tener 2 o una colección de barajitas porque están repetidas, o como en el caso de algunos que tienen miedo que les quiten una de sus neuronas porque solo tienen dos (miedo bien justificado por demás), siempre le van a nombrar el caso Cuba, país sometido a vivir una economía de guerra durante 50 años para que no pueda demostrar las bondades del sistema y que a pesar de esto ha tenido grandes logros, y es que hay países capitalistas que en situaciones de guerra, bloqueo, etc. han tomado decisiones de expropiación de bienes, casas, etc., etc. para el beneficio de la mayoría, incluso en la casa del capitalismo llámese USA se han llegado a tomar decisiones así recientemente, por lo tanto no se deje contagiar el temor de la burguesía (explotadores), quienes si se han apropiado de los medios de producción y viven del trabajo de los demás, y de expropiar a las otras clases del producto de su trabajo.

No es verdad que en el capitalismo vamos a preservar el planeta, la voracidad capitalista no hay quien la detenga, compra gobiernos, funcionarios, organizaciones, policías ambientales, ministerios, etc., etc., nadie la puede regular, ellos dicen que el mercado (con que se come eso?), lo único importante es la obtención de ganancia a cualquier costo, incluso la destrucción del planeta, total el inmediatismo, individualismo y el poco sentido de trascendencia le dicen al capitalista que debe ganar todo lo que pueda y acumular mucho poder, la publicidad y propaganda estimulan el consumo no por necesidad sino inculcando una especie de psicosis compulsiva de adquirir bienes, en el socialismo hay libertad absoluta de consumir lo que necesitemos, solo que debemos evitar que nos enfermen.

No es verdad que en el capitalismo somos libres, estamos presos de un sistema poco productivo, donde entregamos nuestras vidas a un trabajo mal remunerado que enriquece a la clase dominante, consumismos de forma enfermiza, nos endeudamos con esa misma clase a la que enriquecemos con nuestro trabajo, por lo tanto nunca somos dueños de nuestra casa, tiempo, carro, voluntad, ósea no somos dueños ni siquiera de nosotros mismos. La mayor parte de las veces nuestra mayor preocupación es sobrevivir como si viviéramos en una selva llena de depredadores.

No es verdad que en el socialismo no hay libertad de expresión, nada tiene que ver una cosa con la otra, por el contrario en los países capitalistas los medios de comunicación son una vía para divulgar la ideología burguesa que beneficia a una minoría y nos perjudica a todos, los canales de televisión, periódicos etc, etc, son de las clases poderosas quienes los utilizan para si, pero tampoco es sano que sean del gobierno, por eso la libertad de expresión existe en un país donde el pueblo tiene acceso y representación en los medios de comunicación, es por eso que debemos estimular medios comunitarios, de grupos sociales, sindicatos, profesionales, etc, etc, etc.

No es verdad que el socialismo es mendigar, es exigir la justa distribución del producto de nuestro trabajo, para una sociedad mejor, no es verdad que el socialismo es atrasado, es tan avanzado que los que se benefician del estatus quo (como en su época reyes y señores feudales) no quieren que se entienda y lo enrarecen, no es verdad que el socialismo es dar limosna, es verdaderamente distribuir de forma justa y solidaria el excedente mundial y que realmente el que trabaja reciba los beneficios de su esfuerzo y se acabe esa clase vampira que desde la comodidad de su mansión vive del esfuerzo de otros.

Si es verdad que el capitalismo es excluyente, piensa en la ganancia sobre el beneficio del ser humano y del planeta, crea una clase que amparada en las leyes burguesas se apropia de la producción del trabajo ajeno, es verdad que desarrollo las fuerzas productivas y fue un paso en la evolución de la sociedad pero también es verdad que ya debe ser reemplazado porque como las formas de producción predecesoras ya llego al limite, caduco, se corrompió y no llena las necesidades de la humanidad.

Y Por Ultimo señores burgueses (explotadores) les doy una muy mala noticia, el socialismo va a triunfar, la historia lo demuestra ¿o es que creen que llego el fin de la historia? ¡No verdad!.

hpzile@hotmail.com

jueves, 7 de mayo de 2009

Teología de la Revolución (Liberación): Aporte de las Iglesias Latinoamericanas al pensamiento Cristiano

Por: Oscar Martinez
Fecha de publicación: 07/05/09

Las teologías cristianas han sojuzgado, mediante una hegemonía cultural-religiosa euro-centrista a las teologías de los pueblos originarios y afro en Latinoamérica y el Caribe, llevando a cabo un verdadero "teocidio".

Se ha dicho que la teología de la revolución, fue "la primera contribución de las iglesias latinoamericanas al pensamiento cristiano". La teología de la revolución sería, por lo tanto, el antecedente directo de la teología de la liberación. Y se la definía un poco esquemáticamente como someter la revolución al logos teológico, con el fin de analizarla desde la perspectiva del Dios cristiano, era, entonces, un estudiar las revoluciones latinoamericanas desde el punto de vista del evangelio.

El tema de la "teología de la liberación" adquirió una importancia especial, debido a que su reflexión quiso estar ligada al movimiento social, en la dinámica de lucha por la justicia. Se interpretó como si un pueblo sufriente, victima de la opresión de los poderosos, necesitara una instancia que pueda alentarle un necesario espíritu de liberación. ¿Qué de más natural que sea la Iglesia que cumpla ese rol? La “teología de la liberación" pretende justamente justificar y alimentar esta “evidencia”. Para ello existe un aspecto teológico propiamente dicho interpretar a Dios como el “Dios de los pobres”, justificar sus puntos de vista apelando a la Biblia, etc. y un otro que consiste en articular esa reflexión a la práctica real, apelando para ello fundamentalmente a las teorías marxistas.

La Teología de la liberación reconoce su génesis en corrientes de pensamiento y en hechos históricos. Entre los primeros podríamos nombrar algunas teologías europeas como la Teología política y de la esperanza, así como la crisis interpretativa de la realidad sufrida por la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Entre los hechos históricos, la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín, la Revolución Cubana y el ejemplo de Camilo Torres y el aporte individual de muchos librepensadores y humanistas de este lado del mundo.

Al inicio de la década de los 60 los Estados Unidos promueven su programa: " La Alianza para el progreso”.

En los países Latinoamericanos ese programa no funcionó. Y la filosofía de "desarrollo" que traía aparejada, pensada como un sistema económico que remediase la pobreza. Tuvo resultados más pobres aún.

La riqueza se concentró en pocas manos, y el río que separa a pobres y ricos, se convirtió en un inmenso océano. Las oligarquías, los industriales y los funcionarios públicos se hicieron inmensamente ricos: Mientras los pobres se convierten en miserables.

La teología de la liberación, fue una excelente herramienta política, que utilizaron los obispos de Latinoamérica, para tratar de aminorar los problemas de totalitarismo, y opresión económica en las poblaciones mas desfavorecidas, en esta región del planeta.

Los resultados de esta estrategia fueron aceptables, pues el mundo volvió los ojos a esta localidad. Y mediante la participación de todos, se cambiaron las estructuras políticas, encaminándose poco a poco, hacia la democracia.

En 1968 se reunieron los Obispos latinoamericanos en Medellín, Colombia. Los documentos generados se editaron bajo el título " Paz y Justicia “, donde su publicaron los primeros temas de la Teología de la liberación.

Los líderes de ese movimiento: Gustavo Gutiérrez (Perú), Helder Cámara (Brasil), Juan Luís Segundo (Uruguay), Enrique Dussel (México), Segundo Galilen (Argentina), G. Arroyo (Chile), José Miguel Bonino (Argentina), Juan Sobrino (El Salvador) y Leonardo Boff (Brasil).

En éste documento se parafrasea a MARX: "La Teología tradicional busca el entendimiento de la fe (fides quarens intellectum) y ésta teología de Liberación es un nuevo camino. El objetivo no es entender el mundo, sino cambiarlo".

" La Teología tradicional parece alejada de la experiencia de la vida diaria, especialmente sobre el sufrimiento de los pobres”.

“La Teología de la liberación ha nacido de la experiencia católica con la dura realidad de los miserables ".

“La Teología clásica interpreta el mensaje de Jesús, en el ámbito de la moralidad personal ".

“La nueva Teología lo considera como la lucha contra las fuerzas sociales de la opresión.

Se gesta una visión diferente en los temas de: Dios, la creación, Israel y Jesús. Reinterpretando a la Iglesia a la luz de la experiencia de los pobres y tomando un profundo acercamiento histórico hacia Dios”.

“Se prefiere el nombre de liberación para apartarse de las ideas espirituales alejadas del mundo de la salvación. Para dirigir al mundo cristiano, hacia la lucha por una sociedad justa”.

“Se redefine el trabajo evangelizador por la praxis de acción social, y de concientización sobre las causas de su miseria.

Se insiste en la necesidad de que la Iglesia haga causa solidaria con los pobres”.

Dentro del pensamiento latinoamericano del siglo XX, la teología de la revolución y La de la Liberación han ganado un lugar en el quehacer de algunos representantes de la Iglesia Cristiana. Entre ellos, el de mayor relevancia en lo nacional y lo internacional es el Dr. Sergio Arce Martínez, Pastor de la Iglesia Presbiteriana de Cuba, El filosofo Ignacio Ellacuria, Augusto Salazar. Leopoldo Zea, Gustavo Gutiérrez, Los sacerdotes Nicaragüenses Fernando Cardenal y Miguel D’Esscolo, El arzobispo Miguel Obando Bravo, y otros.


oscarmartinez63@hotmail.com

viernes, 1 de mayo de 2009

El mejor homenaje a los mártires de la Clase trabajadora, es luchar permanentemente contra la explotación del capital

Por: Jose Justiniano Lijeron *
Fecha de publicación: 30/04/09


El 1 de mayo del año 1886, en Chicago, Estados Unidos, el delito de Albert Parsons y sus compañeros de la organización laboral “caballeros del trabajo de Chicago”, fue cumplir el pedido de una lucha anterior de la Federación de trabajadores de Estados Unidos y Canadá, que en su convención del año 1884, llamó a los trabajadores a sustituir por 8 horas de trabajo la jornada laboral que a su tiempo era de 10, 12 y de hasta 16 horas.

Ese 1 de mayo a la cabeza de Parsons, se realizó una gran manifestación de más de 80.000 personas, que al día siguiente desembocó en una gran huelga general por todo el país, en reclamo de las 8 horas y sus reivindicaciones laborales, lo que atemorizó a la clase dominante y a su prensa que denunció “el inicio de una revolución”.

Se desató la represión al mejor estilo policíaco del sistema, apresaron a los principales dirigentes, no sin antes ocasionar una serie de bajas en las filas laborales, dos días después en una nueva manifestación explotó una bomba matando a una persona, lo que sirvió de pretexto para una represión violenta y que se utilizó de base para la acusación a 7 dirigentes en un juicio amañado y escandaloso y pese al reclamo y protestas mundiales, 6 de ellos fueron sentenciados a morir ahorcados y uno a 15 años de prisión. En realidad no fue el muerto, a consecuencia de la bomba que explotó, lo que llevó a la clase dominante a semejante crimen, fue la capacidad de movilización y lucha de esa clase obrera lo que decidió a los enemigos de clase a sentar un precedente que sirviera de escarmiento al mundo.

En homenaje a ese hecho histórico es que se celebra cada 1 de mayo el día del trabajador y generalmente no es un festejo, por que después de más de un siglo de esos acontecimientos, todos los asalariados bajo este sistema, poco y nada tienen que festejar.

Pese a los adelantos de la ciencia y la tecnología, continúa la jornada laboral de 8 horas y ni que decir de la calidad de vida de los trabajadores y su familia, aparte de que para llegar al presente fueron necesarios muchos Chicago, para recuperar el derecho de vivir en democracia.

Hay signos importantes de avance de la clase trabajadora, que le esta costando su lucha y que no ha sido una concesión graciosa de la burguesía, le ha costado sangre, dolor y lagrimas y de seguro le seguirá costando hasta lograr sus verdaderas reivindicaciones históricas junto a los demás explotados para conseguir con sus luchas, el poder.

La clase trabajadora y sus aliados naturales los campesinos y explotados, son la única reserva moral de los pueblos, solo ellos como vanguardia de los procesos verdaderos y cuando los demás sectores comprendan eso, será el momento de acercarse a maravillosos días para toda la humanidad.

Recordemos a Marx en este 1 de mayo cuando proclamó que La emancipación de la Clase Obrera, será obra de ella misma”, unidos sigamos yendo por ella, hay mucho camino por recorrer.


*Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

josejustinianol@hotmail.com

martes, 28 de abril de 2009

El capitalismo no está muerto: se volvió un “viejo mañoso” muy peligroso

Por: Marcelo Colussi
Fecha de publicación: 27/04/09

Algunas décadas atrás, cuando a nivel mundial se conjugaron una serie de elementos que presentaban un panorama favorable a las fuerzas progresistas (avance del pensamiento de izquierda, mística guevarista, mayo francés, crecimiento de las organizaciones populares, teología de la liberación), era pensable que la toma del poder y la construcción de un mundo nuevo concebido desde ideales socialistas de justicia estaban a la vuelta de la esquina. Los años 60 y 70 del siglo pasado, quizá con un aire excesivamente triunfalista –pero honesto, saludable, y para echar de menos y reivindicar hoy día– lo permitían deducir: las causas populares y de justicia avanzaban impetuosas.

En estos momentos, entrado el siglo XXI, aquella marea de cambio que se mostraba imparable ya no existe. Y no sólo eso: muchos de los avances sociales conseguidos durante los primeros años del siglo XX hoy día se han revertido, en tanto que el ambiente dominante a escala planetaria se pretende que sea, al menos desde los poderes centrales que dictan las políticas globales, despolitizado, desideologizado, “light”, para decirlo de un modo que lo ejemplifica todo (lo anglosajón marca el ritmo).

El sistema capitalista, de quien se anunciaba victorioso estaba por caer –eso se creía con profunda honestidad– no cayó. Lejos de ello, se muestra muy vivo, activo, vigoroso. De la Guerra Fría que marcó a sangre y fuego por largos años la historia global, fue el capitalismo quien salió airoso, y no la propuesta socialista. El muro de Berlín, símbolo de esa confrontación justamente, se terminó vendiendo por trocitos como recuerdo turístico. Y de las posiciones ideológicas de izquierda que definieron buena parte de los acontecimientos del siglo XX hoy parecieran quedar sólo algunos sobrevivientes, pero no son las que marcan el ritmo de los acontecimientos.

Vistas así las cosas, el panorama pareciera sombrío. En un sentido, por supuesto que lo es. Las represiones brutales que siguieron a esos años de crecimiento de las propuestas contestatarias, los miles y miles de muertos, desaparecidos y torturados que se sucedieron en cataratas durante las últimas décadas del siglo XX en los países del Sur con la declaración de la emblemática Margaret Tatcher “no hay alternativas” como telón de fondo, el miedo que todo ello dejó impregnado, son los elementos que configuran nuestro actual estado de cosas, que sin ninguna duda es de desmovilización, de parálisis, de desorganización en términos de lucha de clases. Lo cual no quiere decir que la historia está terminada. La historia continúa, y la reacción ante el estado de injusticia de base (que por cierto no ha cambiado) sigue presente. Ahí están nuevas protestas y movilizaciones sociales recorriendo el mundo, quizá no con idénticos referentes a los que se levantaban décadas atrás, pero siempre en pie de lucha reaccionando a las mismas injusticias históricas, con la aparición incluso de nuevos frentes: las reivindicaciones étnicas, de género, de identidad sexual, la lucha por el medio ambiente.

De todos modos, aunque es cierto que las luchas reivindicativas no terminaron –ni es posible que terminen, porque son el motor de la historia precisamente– están muy adormecidas. En términos generales lo que más se ha instalado en la cultura política de la población planetaria es el conformismo, la cultura “light”, la mansedumbre. Eso marca nuestro momento actual. En ese sentido, entonces, podemos decir sin temor a equivocarnos que el capitalismo no está muerto.

Junto a ello, algo que igualmente marca este momento es la crisis financiera del sistema capitalista a escala planetaria. Crisis que, tal vez de haberse dado en aquellas décadas de auge de las luchas populares, hubiera hecho pensar en su inminente caída como sistema abriendo condiciones para que ello se concretara quizá, pero que en este momento sirve para descubrir otras cosas: que el capitalismo no está en fase de agonía, sino que se ha transformado en un “viejo mañoso”, aún con mucha energía.

¿Por qué “viejo mañoso”? Porque está dando renovadas muestras que “se las sabe todas”, y con aire mafioso no sólo sobrevive como sistema sino que aún no se le ve final a la vista. Y peor aún: que para seguir sobreviviendo apela a cuanto juego sucio podamos imaginarnos, de lo más deleznable, bajo y ruin, pero siempre presentado como políticamente correcto.

Es un dato muy importante, y que en términos estratégicos de mediano plazo marca un escenario desconocido años atrás: el capitalismo de las que hasta hoy son las potencias, Estados Unidos y Europa, ya no está creciendo más, sino que se recicla. La potencia juvenil de los primeros burgueses de las ciudades medievales europeas, la potencia de los primeros cuáqueros llegando en el Mayflower a la tierra de promisión americana, todo eso ya no existe. En todo caso el nuevo capitalismo chino está dando muestras de una vitalidad ya perdida en los puntos históricos de desarrollo. Aún es un misterio cómo se seguirá comportando este nuevo capitalismo, si seguirá los mismos pasos seguidos por las potencias tradicionales (incluyendo a Japón), transformándose en un nuevo imperialismo guerrerista, tal como todos los crecimientos capitalistas considerables terminaron dando como resultado. Lo cierto es que en los países históricos del sistema (y en Estados Unidos más aún, líder de ese arrollador crecimiento de la empresa privada por más de un siglo), todo indicaría que se está involucionando. Pero no desapareciendo.

¿Qué significa esto? Que el capitalismo, como sistema desarrollado hasta niveles descomunales en cuanto a lo técnico, encontró un límite y se ha comenzado a dedicar cada vez más a sobrevivir, permítasenos decirlo así: en la holgazanería. La creatividad industrial, que por supuesto no ha muerto, se va trocando hacia formas de parasitismo social, fabulosas para los grandes poderes, pero inservibles para la población, y para el sistema mismo. La savia productiva se va viendo reemplazada por la especulación financiera, y entre los negocios más redituables van consolidándose los ligados a la destrucción: las armas, la guerra, el narcotráfico. En ese sentido, entonces, el capitalismo no está muerto, pero sí severamente enfermo, aunque pueda sobrevivir por mucho tiempo más aún.

La crisis financiera actual viene a resaltar los límites infranqueables del sistema: desde un esquema capitalista, que se basa sólo en la obtención de ganancia empresarial a cualquier costo y nada más, la inercia misma del sistema hace prescindible a la gente y lo único que interesa es la acumulación. Esta lógica se independiza y se mueve sola, casi con la lógica de una máquina automatizada. El sistema no puede reparar en la gente de carne y hueso; eso no importa, es prescindible, no cuenta al final del proceso. La acumulación capitalista llega a tal nivel de autonomización que lo más importante puede llegar a ser la muerte, si es que eso “da ganancia”. Tan es así que el actual modelo capitalista lo demuestra con creces: la guerra, la muerte, los negocios sucios como el trasiego de estupefacientes, son su energía vital. Y cada vez más.

El capitalismo chino, tercera economía a escala planetaria y siempre en ascenso, aún en plena crisis financiera de los grandes centros capitalistas históricos, de momento no muestra estas características mafiosas. Seríamos quizá algo ilusos si pensamos que ello se debe a una ética socialista que aún perduraría en el dominante Partido Comunista que sigue manejando los hilos políticos del país. En todo caso responde a momentos históricos: la revolución industrial de la Inglaterra de los siglos XVIII y XIX China recién ahora la está pasando, al modo chino por supuesto, con sus peculiaridades tan propias (la sabiduría y la prudencia ante todo). Queda entonces el interrogante de hacia dónde se dirigirá ese proyecto. Pero lo que es descarnadamente evidente es que el capitalismo ya envejecido se mueve cada vez más como un capo mafioso, como un “viejo mañoso”, pleno de ardides y tretas sucias. Entre las actividades comerciales más dinámicas hoy día a nivel mundial se encuentran la producción de armas y el tráfico de drogas ilícitas. Y los dineros que todo eso genera alimentan las respetables bolsas de comercio que marcan el rumbo de la economía mundial al tiempo que se esconden en mafiosos paraísos fiscales intocables. En ese sentido, la enfermedad estructural define al capitalismo actual.

Si el negocio de la muerte se ha entronizado de esa manera, si lo que duplica fortunas inconmensurables a velocidad de nanotecnología es la constante en los circuitos financieros internacionales, si en una simple operación bursátil se fabrican cantidades astronómicas de dinero que no tienen luego un sustento material real, si el capitalismo en su fase de hiper desarrollo del siglo XXI se representa con paraísos fiscales donde lo único que cuenta son números en una cuenta de banco sin correspondencia con una producción tangible, si destruir países para posteriormente reconstruirlos está pasando a ser uno de los grandes negocios, si lo que más se encuentra a la vuelta de cada esquina son drogas ilegales como un nuevo producto de consumo masivo mercadeado con los mismos criterios y tecnologías con que se ofrece cualquier otra mercadería legal, todo esto demuestra que como sistema el capitalismo no tiene salida.

Por supuesto que al sistema eso no le molesta especialmente. “Si da dinero, eso es lo que cuenta”, es la macabra sentencia. Así nació, creció y se globalizó el sistema. Así arrasó buena parte de la naturaleza y diezmó culturas ancestrales, arrollando a su paso todo lo que le significaba un obstáculo en su loca carrera por acumular. Pero hoy se ha entrado en una nueva fase donde al sistema ya no le interesa sólo la producción de bienes y servicios útiles para sus consumidores, pues lo único que lo mueve es la continuación de esa acumulación. Y como el capitalismo tiene un tope en tanto sistema en la producción de esos bienes, para seguir manteniéndose debe generar nuevos espacios donde desarrollarse, donde seguir reproduciéndose. Es así que va perfilándose este capitalismo de corte mafioso, este “viejo mañoso” interesado en promover nuevos campos de consumo como las guerras y el uso masivo de drogas ilegales.

Esto no es un simple hecho anecdótico, una transgresión, una travesura. La producción de guerras y la distribución planetaria de drogas ilícitas pasaron a ser parte de una estrategia de sobrevivencia del sistema, tanto porque genera las mayores cantidades de dinero que alimentan la economía global como por los mecanismos de control políticosocial y cultural que permiten. Esta nueva fase mafiosa que empieza a atravesar el sistema, que ya viene perfilándose desde las últimas décadas del siglo pasado, es la tónica dominante. La China, con un capitalismo joven aún, no requiere de estos mecanismos. Los grandes bancos europeos, y más aún, los estadounidenses, ya han comenzado a hacer de ellos los engranajes que mantienen vivo el sistema.

El capitalismo no está en crisis terminal. Convive estructuralmente con crisis de superproducción, desde siempre, y hasta ahora ha podido sortearlas todas. Estos nuevos negocios de la muerte son una buena salida para darle más aire fresco. Lo trágico, lo terriblemente patético es que el sistema cada vez más se independiza de la gente y cobra vida propia, terminando por premiar el que las cuentas cierren, sin importar para ello la vida de millones y millones de “prescindibles”, de “población sobrante”, población “no viable”. Ello es lo que autoriza, una vez más, a ver en el capitalismo el principal problema para la humanidad. Esto es definitorio: si un sistema puede llegar a eliminar gente porque “no son negocio”, porque consumen demasiados recursos naturales (comida y agua dulce, por ejemplo) y no así bienes industriales (es lo que sucede con toda la población del Sur), si es concebible que se haya inventado el virus de inmunodeficiencia humana –tal como se ha denunciado insistentemente– como un modo de “limpiar” el continente africano para dejar el campo expedito a las grandes compañías que necesitan los recursos naturales allí existentes, si un sistema puede necesitar siempre una cantidad de guerras y de consumidores cautivos de tóxicos innecesarios, ello no hace sino reforzar la lucha contra ese sistema mismo, por injusto, inhumano, inservible, por atroz, por sanguinario. Porque, lisa y llanamente, ese sistema es el gran problema de la humanidad, pues no permite solucionar cuestiones básicas que hoy día sí son posibles de solucionar con la tecnología que disponemos, tales como el hambre, la salud, la educación básica.

El “viejo mañoso” en que se ha transformado el capitalismo, en definitiva, no es sino la expresión actualizada de algo que desde hace 200 años sabemos que no tiene salida. Que se salven algunos grupos elitescos en presumibles instalaciones fuera de este planeta (la ciencia ficción ya no nos sorprende) no significa salida alguna. En ese sentido es cada vez más claro, como dijera la revolucionaria Rosa Luxemburgo, que “socialismo o barbarie”. Si la salida para el capitalismo son guerras, consumidores pasivos de drogas y población “light” despolitizada, eso no es sino la más elemental justificación para seguir peleando denodadamente por cambiarlo. Este “viejo mañoso” no es sino la patética expresión de la barbarie, la negación de la civilización, la deshumanización. ¿Cómo es posible haber llegado a esta locura en la que vale más la propiedad privada sobre un bien material que una vida humana? ¿Cómo es posible que para mantener esto se apele a la muerte programada, fría y calculada? Eso es la barbarie, y eso nos tiene que seguir convocando a su transformación.

mmcolussi@gmail.com

domingo, 26 de abril de 2009

¡Trabajadores del mundo: Capten a este fugaz momento histórico y decisivo de las luchas globales de clase!

Una cosmovisión anticipadora y filosófica

Para cambiar la costumbre, vamos a hablar de cosas más agradables, dejar de lado la asquerosa producción capitalista actual, la codicia voraz y los pantanos de Wall Street, las armas de destrucción masiva, las guerras mundiales genocidas, las mentiras, los engaños, las torturas, el terrorismo, las crisis financieras y económicas y ascender esperanzadamente a donde incluso los ángeles temen pisar, hacia los supuestamente inaccesibles riscos sublimes de la creación y la creatividad emancipatoria terrenal.

En cuanto a la conciencia histórica de clase y las luchas de clase emancipadoras de nuestra época, en la introducción de su obra filosófica, "Avicena y la izquierda aristotélica", negando las verdades absolutas osificadas, en otras palabras, mediante la eliminación de la ideología rancia, el filósofo marxista de la esperanza, Ernst Bloch, nos dio una excelente idea científica en la praxis constante y la teoría ágil, en la acción humana viviente y el pensamiento social vivo. Ningún verdadero acto o idea emancipadora jamás puede llegar a ser obsoleto.

Ernst Bloch, siendo él mismo una víctima de la gran depresión y del socialismo nacional alemán, elucidó que el pensar racional y el pensamiento riguroso son eternamente fluyentes. Se centran en el futuro, en el sentido de que hoy es el mañana de ayer. La praxis y la teoría sociales son siempre auténticas, siempre innovadoras. En su totalidad dialéctica estas relaciones y contradicciones humanas se aventuran siempre más allá de cualquier riesgo, son siempre nuevas y originales. Los verdaderos "anticipadores" y emancipadores, a través de su época, durante su preciosa y única existencia terrenal, siempre sueñan con los ojos abiertos hacia adelante con creatividad; existen en el horizonte de los esfuerzos humanos; en el amanecer crean el futuro concreto, oscilan entre la realidad revolucionaria y la posibilidad emancipatoria.

A través de los milenios, nuestro grito de guerra debe ser en las brillantes palabras de Anaximandro: el que no prevé lo imprevisto, nunca lo encontrará. Por esta misma razón, sigue existiendo una posibilidad infinitesimal, por medio de las luchas globales de clase de los trabajadores, para erradicar y aniquilar la monstruosidad capitalista. Según Bloch, en la titánica batalla contra el capitalismo, en la lucha de clases a nivel mundial muy poco se ha ganado, pero también, no todo está perdido todavía, el experimento mundo, el hombre, continúa.

En sus propias palabras, Bloch dijo que toda elegancia podría haber sido pensada siete veces ya; pero cuando se pensó de nuevo en otras épocas y lugares, ya no fue lo mismo. Mientras tanto, no sólo ha cambiado el pensador, sino sobre todo el objeto sobre el cual ha estado pensando. La sabiduría siempre se tiene que verificar de nuevo, y comprobarse como lo Nuevo.

En Venezuela y en América, lo anterior es relevante en nuestros escritos, discursos y debates acerca de un nuevo socialismo y el nuevo hombre del futuro. En este contexto, en la época de una peligrosa depresión, es pertinente refrescar nuestras acciones confusas y pensamientos aturdidos, para activar de nuevo nuestra memoria analítica y para ajustar nuestras reflexiones y acciones sociales hacia los verdaderos tiempos difíciles.

No es más el Día del Trabajador ... somos despedidos, nuestros hogares y nuestras mascotas se han ido ... ¡gritamos SOCORRO!

Sin embargo, como puede testimoniar una década de Revolución Bolivariana, toda nuestra trayectoria histórica la cubre una sana existencia humana y cósmica, los arduos caminos revolucionarios de nuestra génesis, epigenesis y síntesis, de donde venimos, en dónde estamos y hacia dónde vamos. Nuestro quo vadis está en peligro, en todas partes acechan los enemigos, por dentro y por fuera, y sin embargo, es la época del "éxodo" (Bloch), donde se trata de trascender el valle capitalista de lágrimas y dolores; se trata de la ‘exvolución’ ahora o nunca.

La importancia de estas reflexiones, especialmente en vísperas de nuevos ataques planeados, de nuevos rumores sobre posibles golpes de estado, es que la mayoría de los medios de comunicación internacionales, algunos de ellos al borde de la quiebra, minimizan el verdadero desastre y no advierten los trabajadores del mundo acerca de la magnitud apocalíptica del colapso del capitalismo mundial, de esta súper depresión, sus causas, su dinámica, su mortalidad. Tampoco los trabajadores de Venezuela están preparados para hacer frente a los venideros tsunamis de la economía norteamericana, en caso de que colapse el petro-dólar.

George H. W. Bush padre ha formulado el crimen imperialista, corporativo, cardinal y capital de la siguiente manera:

"Si el pueblo norteamericano supiera lo que hemos hecho, nos colgarían a todos en los postes de luz". 1)

Ya J. Edgar Hoover, ex director del FBI, muy conmovido confirmó lo anterior como sigue:

"El individuo se ve obstaculizado de enfrentarse cara a cara con una conspiración tan monstruosa que no puede creer que existe." 2)

Esto no se trata ni de una teoría de la conspiración, ni de la labor diabólica de un anti-Cristo, de figuras individuales o elites. Esto es la dialéctica imperialista mundial capitalista en plena acción, mostrando su peor lado, dejando su sangrienta estela de la muerte a través de las edades. Sólo las luchas globales de clase de los trabajadores todavía pueden aniquilar al Hermano Mayor, el actual Leviatán orweliano.


Ahora, vamos a resaltar las cosas menos agradables.

El "Nuevo Orden Mundial" dio paso a la actual súper depresión, a esta Gran Grieta, este Gran Colapso.

Medido por los últimos acontecimientos históricos, trabajadores del mundo, ¿qué otra cosa todavía hace falta saber, para convencernos, que el capitalismo como sistema mundial es pura barbarie, es terrorismo global? El horror de la depresión global acaba de empezar y se extenderá en todo el mundo en la próxima década. Todos los acérrimos amantes, creyentes y seguidores del "eterno" capitalismo están ideológicamente convencidos de que en la actualidad nos encontramos tan sólo en un mal temporal; y que pronto el Señor junto con nuestros "grandes líderes", en su próxima cumbre, como siempre volverán a arreglar todo de nuevo. Algunos de nosotros estamos convencidos de que realmente fueron las "ovejas negras", los banqueros imprudentes, que fueron Chávez, Fidel o Mugabe, los que han causado una "crisis financiera" global, la cual, mediante la impresión de más y más billones de dólares inútiles, vamos a superar pronto.

Los medios de comunicación masivos, como Yahoo o el New York Times, sufren millones de pérdidas, el primero está cerrando a su sitio web Geocities. Google videos practica la externalización de sus clientes, el Chicago Sun-Times se encuentra al borde de la quiebra. Y todavía nos “informan” que sólo estamos sufriendo algún tipo de ‘estreñimiento económico’, pronto ... tomando un Eno en lugar de un Evo ... todo estará bien de nuevo. En realidad, un conocimiento político-económico básico puede fácilmente revelar que el imperialismo corporativo sufre de una diarrea crónica sobre-productiva a nivel mundial, se realiza muy poco capital verdadero; la quiebra, los despidos y la caída de las tasas de ganancia nos indican que nos encontramos ante un enorme Krakatoa de revueltas globales, opresión, represión, hambre y miseria. Como modo de producción, el capitalismo se ha convertido abierta y encubiertamente en lo que siempre ha sido: en un modo de destrucción. Actualmente, dentro de tan sólo unos meses, está destruyendo casi la mitad de la riqueza planetaria. Dentro de pocos siglos el capitalismo ha destruido lo que la Madre Tierra ha evolucionado en seis mil millones de años, es decir, la vida en el planeta Tierra.

Durante la última década, aquí en Venezuela, muchos de nosotros comenzamos a entender que las ciencias naturales y la filosofía social, entendidas como práxis y teoría social, pueden cambiar el mundo de manera concreta, pueden iluminar el futuro, es decir, pueden descubrir lo Nuevo, al igual que pasó el 11 de abril de 2002, donde ocurrió algo nunca visto antes y que no se repetirá. Por lo tanto, una revisión de nuestras predicciones, errores y victorias pasadas siempre debe iluminar nuestro fuego revolucionario que brilla en el futuro, que es el futuro.

En este espíritu y en retrospectiva, ¿qué fue lo que pensamos, lo que hicimos y pensamos, y que sigue siendo nuestro quo vadis en la era de la decadencia del capitalismo global?

En este momento hay millones de desempleados sin hogar. Los bancos internacionales, los Tres de Detroit, GM, Ford y Chrysler, incluso Toyota, todos están en graves problemas económicos. Gran Bretaña ahora siente la recesión muy severamente, también el Japón. En los países metropolitanos millones están entrando en las filas del desempleo, la pobreza extrema y el hambre.

Temblores, terremotos, sequías, inundaciones, tsunamis, armas de destrucción masiva (en una palabra, HAARP) pavimentan el Vía Crucis del Tío Sam, acompañados por el Tío Tom, hacia el Gólgota globalizado.

Sí, ya nadie se siente bien, ni la Naturaleza, ni la Sociedad. Milenios de explotación económica, dominación política, discriminación social, genocidio y militarismo, y un holocausto mental, la alienación humana nos han llevado a este colapso global del capital y el trabajo.

¡El Día del Trabajador 2009 será el dramático y traumático 'Día del Socorro' de este siglo, de millones de trabajadores a nivel mundial! Nos guste o no, objetivamente, subjetivamente y ‘transjectivamente’ sólo hay una real y verdadera solución para la depresión crónica, para la recesión, para el colapso: la aniquilación total del capitalismo mundial mediante la lucha de clases.

¡Ya nada está bien!

Digámoslo como es: ya nada está bien; si esta locura de explotación continua por más tiempo, entonces pronto en la Madre Tierra nunca más estaría bien algo.

Por último, ¿por qué todos estos temblores y terremotos diarios, por qué las erupciones volcánicas repentinas, el insalubre clima, las sequías, las epidemias, los dolores de cabeza, la fatiga y las voces extrañas en nuestros cráneos?

¿Los zombis, los clones, los robots, la tecnología, las máquinas y las computadoras practican el consumismo? ¿Acaso producen plusvalía, ganancias y capital? ¿Por qué estos temas no conforman los titulares del mundo? De las casi 200 "Naciones Unidas", cuántas (y quienes) estaban escuchando la excelente intervención del Presidente Evo Morales de Bolivia sobre la Madre Naturaleza el otro día? Sin embargo, este será un tema de nuestra próxima edición.

Entre tanto, en esta época de emancipación y de la depresión mundial, los trabajadores del mundo captan este fugaz momento histórico y decisivo de las luchas globales de clase!